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viernes, 4 de octubre de 2013

LA VIDA EN COMPAÑÍA

El PUI en la playa
 
Por: Mariel Mitre


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 Si el título de la columna de esta ocasión te llamó la atención, espera a enterarte qué otras actividades más tiene el PUI para ofrecerte como estudiante. En esta entrega hablaré del Encuentro Nacional Juvenil Ignaciano (ENJUVI) que se realiza cada año; siendo el ENJUVI un espacio de encuentro y articulación entre procesos juveniles interesadas en vivir un compromiso cristiano desde la espiritualidad ignaciana. Es un espacio en donde nos reconocernos como jóvenes ignacianos, intercambiamos nuestras experiencias personales y grupales, apoyados en nuestras búsquedas articulando nuestros esfuerzos para vivir la misión Fe y Justicia. El propósito del ENJUVI es ayudar a fortalecer nuestros procesos juveniles inspirados en la espiritualidad ignaciana. Dicho encuentro se lleva a cabo en lugares  diferente dentro de la república para recibir el mensaje que llevarán a cada una de sus comunidades; en esta oportunidad a la que pude ir el mensaje recibido fue “Nuestra Fe en Acción lleva Paz”.
 
                                                        www.vocacionesjesuitas.org
 
 
       Como lo mencioné anteriormente tuve la gran oportunidad de asistir a este encuentro en el que sinceramente en un comienzo no sabía nada al respecto más que lo expliqué al principio; tuve que informarme un poco más ya que me argumentaban, aquellos a quienes les preguntaba en qué consistía, que sería mejor tener la experiencia propia y que nadie influenciará en mi ideal de lo que sería el ENJUVI.


Esta gran aventura comenzó el 28 de Junio de este año en la Ciudad de Acapulco, después de darle seguimiento al protocolo de inicio, tuvimos una celebración eucarística la cual comenzó exponiendo la realidad que vivimos en el país, de discriminación, de desigualdad, de sufrimiento y de todo lo que conlleva la violencia para concientizarnos de la razón por la cual estábamos en ese lugar. Fue muy emotiva la celebración por cada palabra que cada padre jesuita pronunciaba que me llenaba la piel de escalofríos,  porque ahí me di cuenta que hay más personas como yo, buscando mejorar este mundo desde cada una de su trinchera sin olvidar la espiritualidad ignaciana que nos caracteriza, y potencializando las acciones que los jóvenes primeramente de manera particular para que se dé el cambio de manera general. Ya por la noche nos trasladamos del Centro de Convenciones a la Universidad Loyola para cenar y recoger frutos, esto consiste en reunirse con un grupo asignado para comentar unas preguntas guía y no dejar sin reflexión lo vivido durante la jornada de trabajo.


Al amanecer la primera actividad a realizar fue la de desayunar pero algo que no he mencionado es que este año fuimos aproximadamente quinientas personas entonces la fila para obtener los alimentos era eterna y se hacía más por el calor intenso de aquella mañana. Una vez terminando de almorzar la actividad a realizar era la del proceso de discernir en forma grupal aquellas cosas, actitudes, circunstancias que nos alejan de nuestro objetivo, el objetivo mismo del ENJUVI: ““Impulsar que nuestra fe en Jesucristo nos lleve a una acción por la paz, que surja del discernimiento ignaciano sabiendo cuál es la vida querida por los jóvenes hoy””. Vocaciones Jesuitas, 2013. Así mismo mediante un video y un cuestionario es que pudimos identificar lo negativo, posteriormente realizamos un dibujo en cual expusiéramos lo que estamos dispuestos a hacer por lograr que no se presenten obstáculos entre nosotros y nuestras ganas de lograr un mejor lugar donde vivir. Al haber terminado esta manta con el dibujo hicimos una pequeña marcha por la paz, invitando a los presentes en ese momento cerca de nosotros a tomar conciencia de lo que está ocurriendo no solo en esa ciudad sino también en el resto del país y demostrando que aún hay esperanza y que esa convicción la tenemos los jóvenes; cada manta fue colgada para crear un muro de esperanza. A continuación les muestro una foto.
 

   

 

El último día considero fue el más impresionable de todos por cada actividad llevada a cabo, primeramente hicimos una oración comunitaria pero para lograrla nos concentramos y nos pusimos en lugar de Jesús por un momento con ayuda de una narración guiada hermosa, todo esto con la finalidad de que a veces puedes perderte en el camino, puedes tener tormentas de arena con en algún momento los vivió Jesús, puedes flaquear por desesperanza, pero te puedes levantar, puedes seguir y continuar tu camino, solo hace falta que tengas la decisión.


Estos días se me fueron “como agua” y fueron bastantes fructíferos, conocí a muchas personas que me impulsan a seguir pese a las adversidades; me reconocí a mi misma en los ojos de los demás y sobre todo reconocí a ese Dios que siempre estará para nosotros para tendernos su mano y ayudarnos a levantarnos y poder proseguir. Así como yo tuve esta experiencia única, te invito a que tú también te animes y vengas a descubrir nuevas vivencias que marcarán tu vida de forma significativa; si es así ya sabes que puedes ir a los oficinas del PUI ubicadas en edificio H, y ahí conocernos, recuerda que será un placer.


Para mayor información:
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